La terapia individual permite planificar, trabajar y consolidar los logros que el paciente va obteniendo en las diferentes etapas de su proceso de rehabilitación ajustando al máximo el tratamiento con las características del sujeto, en un ambiente caracterizado por la empatía y la confidencialidad. Mediante herramientas tales como la entrevista motivacional, análisis funcional de la conducta, la reestructuración cognitiva, el diálogo socrático, la escucha activa o programación de «tareas» o actividades, se profundiza en aquellos aspectos conductuales, cognitivos y emocionales disfuncionales que caracterizan al paciente y a su relación con la sustancia o conducta problema.

También se busca potenciar, por otro lado, aquellos recursos personales o familiares con los que el paciente cuenta o que va adquiriendo a lo largo del proceso de tratamiento, fomentando de este modo su sentimiento de autoeficacia con respecto a sus posibilidades de llevar una vida normalizada y libre de drogas.